Italia confía en Mancini y Ranieri para poner fin a la crisis de la Nazionale
Tras 24 horas convulsas, el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) anunció el martes el regreso de Roberto Mancini como seleccionador y la llegada de Claudio Ranieri como director técnico, dos nombramientos con los que espera poner fin a la crisis que atraviesa la Nazionale, fuera de los últimos tres Mundiales.
"Hoy tenemos un nuevo entrenador y un nuevo director técnico", celebró Giovanni Malagò, patrón de la FIGC, esperando así poner punto y final a la enésima crisis de la selección Azzurra.
Paolo Maldini, director técnico de la Federación entre el 11 de julio y ese martes, junto a su asistente brasileño Leonardo, trataron primero de conseguir un golpe de efecto tanteando al español Pep Guardiola, sin equipo desde su salida a final de temporada del Manchester City.
El propio Malagò confirmó esas conversaciones y se abrió a aumentar el presupuesto destinado a la contratación de un seleccionador si eso era necesario para atar al catalán.
Tras la negativa de Guardiola, Maldini y Leonardo apostaron por Andrea Pirlo, leyenda de la selección italiana.
La llegada del exjugador de AC Milan y Juventus parecía inminente, pero Pirlo fue ampliamente criticado por un contrato publicitario con una empresa rusa de apuestas deportivas y por su pobre bagaje como entrenador.
- Choque de opinión por Pirlo -
El lunes, en su cuenta de Instagram, Pirlo anunció que ya no era "candidato al puesto de seleccionador" y lamentó que "una decisión fundamentada en criterios deportivos rápidamente se haya convertido en una polémica pública en la que se me han atribuido intenciones e ideas que no reflejan mi personalidad".
Los siguientes nombres en la lista eran los de Antonio Conte y Roberto Mancini, ambos con experiencia en el banquillo de la Nazionale pero no deseados por Maldini.
El choque por la elección de seleccionador entre Malagò y Maldini ha llevado a este último, que fue nombrado el 11 de julio, a presentar su dimisión.
"He valorado que la persona que debía ser entrenador de la selección nacional (...) era Roberto Mancini", declaró el patrón de la FIGC el martes, anunciando que tanto Mancini como Ranieri serán presentados ante la prensa el miércoles.
Así pues, el sucesor de Gattuso en el banquillo de Italia será Roberto Mancini, quien llevó a la Azzurra a conquistar la Eurocopa en 2021.
Aquel título fue un oasis en medio del desierto que ha supuesto para la tetracampeona mundial haberse quedado fuera de tres ediciones consecutivas del máximo torneo de selecciones.
- Arrepentimiento y regreso -
Pero la salida de Mancini no dejó buen recuerdo ni dentro de la federación ni entre la afición: el técnico de 61 años dimitió repentinamente de su puesto de seleccionador de Italia en el verano boreal de 2023, para responder a los cantos de sirena de Arabia Saudita, en un momento delicado para la selección en la campaña de clasificación a la Eurocopa 2024.
"Si pudiera dar marcha atrás no volvería a tomar la decisión de abandonar la Nazionale, porque entrenar a esta selección es lo más bonito del mundo", se arrepintió Mancini en la televisión pública italiana a finales de 2024.
Con Luciano Spalletti a las riendas, Italia inició las clasificaciones europeas al Mundial 2026, pero tras una dura derrota 3-0 contra Noruega, que comprometía las posibilidades, el extécnico del Nápoles fue despedido.
Llegó entonces Gennaro Gattuso, quien pese a lograr cierta estabilidad no pudo revertir la situación e Italia quedó de nuevo apeada a los repechajes para tratar de clasificar al Mundial 2026.
Luego de caer en esa misma fase contra Suecia en 2017 y contra Macedonia del Norte en 2018, Italia volvió a quedar fuera del Mundial tras perder su final de repechaje contra Bosnia y Herzegovina.
Aquel desastre se llevó por delante a Gattuso, al manager general de la selección Gianluigi Buffon y a Gabriele Gravina, presidente desde 2018 de la FIGC.
Cuatro meses después, Italia tiene un nuevo trío a la cabeza, con el titánico objetivo de devolver al primer escalón internacional a una selección herida en su orgullo.
(F.Bonnet--LPdF)