Italia vota en referéndum la polémica reforma judicial de Meloni
Los italianos votarán en referéndum la próxima semana una reforma judicial que la primera ministra, Giorgia Meloni, considera esencial pero que sus opositores ven como un intento de controlar la judicatura.
El voto tiene lugar en un contexto de tensiones entre el gobierno de extrema derecha de Meloni y los magistrados, que temen perder su independencia.
La reforma quiere garantizar la neutralidad mediante la separación de las carreras de fiscal y de juez, que hasta ahora siguen itinerarios profesionales comunes.
"Si quien te acusa y quien te juzga son dos colegas de trabajo cuyos caminos de vida se cruzan constantemente, existe el riesgo de una confusión que puede debilitar un principio cardinal de la Constitución italiana, a saber, la imparcialidad del juez", argumentó Meloni el jueves.
El resultado del referéndum constitucional, que se celebrará el domingo 22 y el lunes 23 de marzo, es incierto.
Las últimas encuestas indican una ligera ventaja del "no". La oposición plantea la votación como un plebiscito sobre el gobierno de Meloni.
Si el referéndum fracasa, las consecuencias podrían ser graves para la primera ministra, que dirige desde octubre de 2022 un gobierno de coalición estable.
"Si la justicia no funciona, si es lenta, si es ineficaz, si es injusta, entonces toda la maquinaria se atasca y todos pagan las consecuencias", dijo Meloni el jueves en Milán.
Desde su llegada al poder, Meloni y sus ministros no han dudado en atacar las decisiones judiciales que consideran demasiado indulgentes, en particular en materia de inmigración.
Los jueces respondieron con una huelga de un día contra la reforma, en febrero de 2025, secundada por más del 80% de los miembros de la Asociación Nacional de Magistrados.
En una intervención pública el mes pasado, el ministro de Justicia, Carlo Nordio declaró que la reforma corregiría un "mecanismo paramafioso" dentro del sistema judicial.
Pero a pesar de la insistencia de Meloni en presentarla como un "hito histórico", los cambios propuestos no resuelven los problemas estructurales que paralizan el sistema judicial y provocan procesos notoriamente largos.
En la actualidad, los jueces o fiscales italianos pueden pasar de una función a otra, aunque solo una pequeña minoría lo hace.
Sin embargo, una reforma de 2022 redujo esta flexibilidad, permitiendo un solo cambio durante los primeros diez años de carrera.
- "Invencibilidad" -
El segundo pilar de la reforma, considerado por algunos como el más importante, es la división del Consejo Superior de la Magistratura (CSM) en dos entidades.
El CSM es un órgano de control y disciplina cuyos miembros son elegidos por sus pares y por el Parlamento.
También se debe crear un tribunal disciplinario.
Pero para el abogado penalista Franco Moretti, que encabeza la campaña por el "no", este nuevo tribunal disciplinario corre el riesgo de ser "potencialmente el brazo armado" del poder político.
"En caso de necesidad, podría utilizarse para ajustar cuentas, por así decirlo", declaró en un debate este mes.
Meloni sabe que el último referéndum constitucional italiano, rechazado por los votantes en 2016, puso fin de forma abrupta al gobierno del entonces primer ministro Matteo Renzi.
En las últimas semanas, ha tratado de restar importancia a la relevancia del referéndum para su capital político personal.
"No existe ninguna posibilidad de que dimita, en ningún caso. Quiero llegar hasta el final de la legislatura", repitió el jueves.
(F.Bonnet--LPdF)