Carlos III cierra visita a EEUU con baño de inmersión en la cultura estadounidense
El rey Carlos III disfrutó el jueves de una buena dosis de cultura estadounidense, en el último día de una visita de Estado destinada a recomponer los lazos entre el Reino Unido y Estados Unidos, afectados por la guerra en Irán.
A todas luces, el viaje de cuatro días ha sido un éxito, con el presidente Donald Trump actuando como un atento anfitrión, dándole la bienvenida al monarca con un fastuoso banquete de gala en la Casa Blanca.
"Es un gran rey, el más grande de los reyes, en mi opinión", dijo Trump a los periodistas cuando Carlos y la reina Camila llegaron el jueves por la mañana a la Casa Blanca para una corta ceremonia de despedida.
Tras los apretones de manos y un breve intercambio de palabras, Trump señaló, mientras la pareja real se alejaba en coche: "Grandes personas. Necesitamos más gente así en nuestro país".
Varias horas después, Trump anunció que eliminaba los aranceles al whisky escocés "en honor" a Carlos y Camila.
Como parte de la agenda de su último día en Estados Unidos, los reyes visitaron el Cementerio Nacional de Arlington, a las afueras de Washington, donde depositaron una corona y flores en la Tumba del Soldado Desconocido.
Desde allí, la pareja asistió a una "fiesta de barrio" en Front Royal, Virginia, con motivo del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos del Reino Unido que se celebra este año.
El pequeño pueblo se volcó por completo: una multitud recibió a Carlos y Camila y se organizó un desfile en su honor.
Los reyes experimentaron las especialidades gastronómicas locales, conocieron al equipo local de béisbol de las ligas infantiles y conversaron con un agricultor que sostenía un corderito que había sido bautizado Carlos en honor al rey visitante.
La jornada concluyó con una visita al cercano Parque Nacional de Shenandoah, en las Montañas Blue Ridge, que incluyó encuentros con miembros de la Nación India Monacan, cuyos territorios ancestrales abarcaban gran parte de la zona.
El momento más alto de esta gira fue el discurso de Carlos del martes ante el Congreso de Estados Unidos, el primero de un monarca británico desde que la reina Isabel II lo hiciera en 1991.
El discurso fue bien recibido, pese a que abordó temas como el cambio climático, la necesidad de limitar el poder presidencial y hasta la importancia de la OTAN y la defensa de Ucrania, cuestiones delicadas para el gobierno de Trump.
El monarca, de 77 años, esquivó las tensiones entre Trump y el primer ministro Keir Starmer por la negativa de Reino Unido a sumarse a la guerra contra Irán.
Estaba previsto que los reyes partieran el jueves tarde hacia el territorio insular británico de Bermudas.
(A.Renaud--LPdF)